Entrevista
a Adrián, de Los planetas nos aman
Por Ludmila
Milano
En un enorme
parque con un lago en el medio, que une Caballito con Villa Crespo, me
encuentro con el escritor, astrólogo y tarólogo Adrián Bechelli, autor de la encantadora
novela astrológica “Los planetas nos aman” y creador de las fanpages homónimas
en Instagram y Face.
Desde hace
años se dedica a integrar esoterismo y arte, siendo pionero en una vistosa
forma de investigar y mostrar la astrología y el tarot, a través de imágenes artísticas,
sumándole profundidad. El arte, para él, también es un lenguaje sagrado.
En mayo presentará su nueva novela astrológica.
- ¿Te asombró la buena repercusión que tuvo tu
primera novela astrológica “Los planetas nos aman”?
- Más que
en repercusión o éxito, creo en el amor que uno le pone a las cosas. Y a ese
libro le puse todo el amor que tenía. Quizá sí lo que me asombró fue descubrir
que puede funcionar muy bien un libro independiente sin pagar publicidad.
- ¿Cómo se hace?
- Lo
primero es tratar de escribir un buen libro (Se ríe). Y lo segundo es desplegar
cierto espíritu emprendedor. Correrte del circuito editorial, que suele
descuidar a los autores. Y valorar tu obra. No por genial, sino por propia.
Cada uno tiene algo para aportarle al mundo y está bueno confiar en eso.
- ¿Tu próxima novela astrológica, que se publica el 10 de mayo,
continúa esa historia?
- Sí, continúa
la historia de Miwa y Kai, y se suman unos cuantos personajes. Estoy creando
una especie de Harry Potter astrológico, que voy a terminar a los noventa. La
idea es hacer muchos libros.
- ¿Habla de los signos también?
- Habla
mucho de astrología y del cielo, pero el foco está puesto en los planetas.
También hay mucha data de astronomía, simbología, y pinceladas de mitología.
- Pareciera complejo unir todo eso.
- Sí, es un
laburito. Mi propósito es transmitir cosas complejas de manera sencilla. Pero
sí, fue un año y medio súper intenso de escritura ininterrumpida. Inclusive
escribí durante mis viajes. Una buena parte del libro la escribí en México, y
creo que se nota. Tiene un tono tropical, intenso y estético, en sintonía con
ese país precioso.
- ¿Cuáles son los temas principales del libro?
- El eje es
el amor al cielo, y a éste planeta con agua. El amor por los símbolos. Y
también el amor entre humanos. Aparece mucho el tema de reconectar con lo
salvaje-sagrado. Aunque vivamos rodeados de cemento, somos naturaleza.
- El libro tiene un costado muy erótico, ¿cómo relacionás el erotismo
con los planetas?
- Supongo
que todo tiene que ver con los planetas… (Se ríe) Creo que somos muchas cosas.
Un poco animales, un poco budas. Y me divierte jugar ahí en el medio. El deseo
y el erotismo, creo, son el motor de casi todas las cosas. Y si esa energía la
conducimos a lo espiritual, es tremendo lo que sucede. Lo sano es disfrutar del
cuerpo y también elevarnos a lo sagrado, no veo ninguna contradicción en eso.
- ¿Te gusta la literatura erótica?
- Todo lo
que escribo tiene matices eróticos. Voy a tener que hablarlo en terapia… (Se
ríe) Y al leer, me gusta la buena literatura, me da igual si es erótica o no.
- El libro se tematiza mucho el amor libre… ¿Eso lo planeaste? ¿Qué
pensás de eso?
- Soy malísimo
planeando los libros. Parto de una estructura mínima y me dejo llevar. Por eso
siempre me meto en un lío y tengo que reescribir muchas cosas. No tengo la más
mínima idea de cómo se escribe una novela. Lo único que hago es ponerle muchas
ganas, mucho amor, escribir con constancia y tratar de llegar a una armonía
final, que de ganas de meterse en la historia…
- Te preguntaba por el amor libre…
- Tan solo
escribo cosas parecidas a las que vivo o viven mis amigos. Antes a las chicas
les gustaban los chicos y viceversa, o eras gay, y listo. O al menos eso
parecía en la superficie. Ahora hay una especie de borrado de géneros, o una multiplicidad,
como prefieras, que nos invita a otra cosa. Y el juego que se da es mucho más
rico. Pero no lo pienso como un teórico, porque no lo soy, sino como alguien
que observa la vida y su época. Y a veces la vive… (Se ríe)
- ¿Lo que escribís está inspirado en cosas que viviste?
- Un poco
sí, en el sentido de que me reconozco en todos los personajes. Pero no me
interesa tanto lo real. Supongo que uno hace arte para separarse de lo real,
para crear espacios más venusinos o neptunianos, más fantasiosos. No sé… Todo
lo que escribo es un invento. Todo lo que escribo es verdad.
- Tu novela anterior tenía 170 páginas, y ésta tiene casi 310. ¿A qué
lo atribuís?
- Yo
escribí toda mi vida y fui realizando pequeñas ediciones de diarios de viaje y
poemas. No es algo nuevo. Lo que pasó a partir de la novela Los planetas nos
aman es que me tomé más en serio mi lugar de escritor. Últimamente escribo
varias horas por día, casi todos los días. Y bueno, van apareciendo muchas
cosas que uno tiene para decir. Hasta ahora mi vida fue bastante intensa y hay
muchas historias y sensaciones muy vívidas en mi interior que me gusta compartir.
Supongo que por eso uno elige escribir.
- ¿Te considerás un artista o un esotérico?
- Me
considero alguien libre, no me gustan las etiquetas. Soy un poco multitasking y con el tiempo las cosas
se van integrando. Amo el arte, amo el tarot, amo la astrología, amo emprender,
amo mis fanpages. Nunca sé qué contestar cuando me preguntan de qué laburo. Lo
más importante, para mí, es respetar mi oficio sagrado. Las intuiciones que
tengo desde que soy chico.
- ¿Por qué le recomendarías a alguien leer tus libros?
- Porque
son originales. Hasta el momento no hay nadie haciendo nada parecido. Son
novelas de iniciación, libros profundos, que además de instalarte en
sensaciones copadas, estéticas digamos, te aportan un montón de data para
comprender tu vida.
Buenos
Aires, Abril 19.